



El niño desarrolla su capacidad de aprender, entender y organizar las formas espaciales.
Práctica la observación, descripción y comparación; elementos necesarios para encontrar diferentes aspectos de cada pieza (color, forma, bordes, cortes, tamaño, etc.), asi como detalles similares a otras y así poder reconstruir poco a poco el todo.
Desarrolla la capacidad de resolver problemas.
Ejercita su memoria visual.
Trabaja en el análisis para elaborar la estrategia de armado, como puede ser: - Buscar las piezas a partir de formas, colores, u otros indicios y luego probar si encajan unas piezas con otras. - Comenzar con los bordes (si estuvieran realzados) en las piezas que conforman los límites.
Un rompecabezas representa un desafío que si se supera genera gran satisfacción en el niño y eleva su autoestima.
Mantiene la atención y concentración del niño.
Permite mantener la curiosidad por componer lo que no se conoce.
Trabaja la tolerancia del niño y su capacidad de espera ante la dificultad.
Su armado le permite la exploración y manipulación de piezas, ayudando al mismo tiempo a desarrollar la motricidad fina, pudiendo ser más hábiles en el uso de los músculos de sus pequeños dedos que utilizan para recoger y armar pequeñas piezas.
El niño puede aprender sobre diversos temas como naturaleza, sociedad, matemáticas, español, etc.
Fortalece sus lazos familiares. Armar rompecabezas con tu hijo es una forma de acercarte y convivir con él.
Para los adultos resulta una actividad capaz de controlar el stress diario.
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